España conserva instactas las huellas de los judíos sefaradíes (del oeste de Europa y norte de Africa) que habitaron hasta su expulsión, en 1492. Diferentes ciudades fueron conformándose a partir de dichos legados, sumados a los de los musulmanes y cristianos.
Paradores cuenta con establecimientos en diversas urbes donde yacen estos vestigios, con lo cual es posible realizar un recorrido completo para conocer las juderías, las antiguas sinagogas y viviendas.
La mayoría de las comunidades se encuentran en la ribera de la península y fueron introducidas por los galeones fenicios del 1000 a 1500 a. de C., pero su apogeo e integración con las culturas cristiana y musulmana se produjo en la Edad Media.
Uno de los puntos más importantes fue Toledo, denominado la "Jerusalén de Occidente", donde se encuentra el Parador Conde de Orgaz, ubicado en Cerro El Emperador s/n. Allí los visitantes podrán recorrer los alrededores de la Catedral hasta adentrarse en una zona de casas bajas con callejones angostos y empinados, otrora habitada por judíos, y culminar en las sinagogas del Tránsito y Santa María la Blanca, dos de las once que tuvo Toledo.
Otra ciudad castellana que albergó entre sus muros un importante núcleo judío fue Segovia, donde el trayecto comienza en la plaza del Corpus, donde se alza la antigua sinagoga Mayor que aún conserva su planta cuadrangular.
El arco de San Andrés muestra el encanto de las casas construidas en madera, piedra y ladrillo, con vistas al Pinarillo, antiguo cementerio donde se atisban las oquedades rocosas en las que los judíos enterraban a sus difuntos y en las que se escondieron cuando se les obligó a abandonar la ciudad.
En Segovia el Parador está ubicado en Carretera de Valladolid s/n.
El siguiente destino podrá ser Cáceres, conglomerado urbano de casas nobiliarias, palacios y murallas que abrigan al casco medieval. Sobre la extensión más antigua de la ciudad amurallada se localiza la Judería Vieja, donde se destaca el contraste entre la sencillez y el carácter intimista y los lujosos palacetes.
Cuando los judíos fueron obligados a agruparse en un solo barrio empezó a tomar cuerpo la Judería Nueva, alrededor de la plaza Mayor, con los soportales y el Arco de la Estrella. Allí se levanta el Parador de Cáceres, en Calle Ancha 6.
Córdoba es otro sitio imperdible con la puerta de Almodóvar, el zoco y la sinagoga. En este lugar el turista podrá alojarse en el Parador de Arruzafa, situado en la Av. de la Arruzafa s/n.
El itinerario termina en Tortosa, cuya cercanía a la desembocadura del Ebro atrajo a los judíos por sus posibilidades comerciales. La calle Mayor sirve de separación entre la Vieja y la Nueva Judería, con calles estrechas que invitan al turista a pasear sin rumbo fijo. Luego tendrá la opción de alojarse en el Parador Castillo de la Zuda, ubicado en Castillo de la Zuda s/n.
Paradores cuenta con establecimientos en diversas urbes donde yacen estos vestigios, con lo cual es posible realizar un recorrido completo para conocer las juderías, las antiguas sinagogas y viviendas.
La mayoría de las comunidades se encuentran en la ribera de la península y fueron introducidas por los galeones fenicios del 1000 a 1500 a. de C., pero su apogeo e integración con las culturas cristiana y musulmana se produjo en la Edad Media.
Uno de los puntos más importantes fue Toledo, denominado la "Jerusalén de Occidente", donde se encuentra el Parador Conde de Orgaz, ubicado en Cerro El Emperador s/n. Allí los visitantes podrán recorrer los alrededores de la Catedral hasta adentrarse en una zona de casas bajas con callejones angostos y empinados, otrora habitada por judíos, y culminar en las sinagogas del Tránsito y Santa María la Blanca, dos de las once que tuvo Toledo.
Otra ciudad castellana que albergó entre sus muros un importante núcleo judío fue Segovia, donde el trayecto comienza en la plaza del Corpus, donde se alza la antigua sinagoga Mayor que aún conserva su planta cuadrangular.
El arco de San Andrés muestra el encanto de las casas construidas en madera, piedra y ladrillo, con vistas al Pinarillo, antiguo cementerio donde se atisban las oquedades rocosas en las que los judíos enterraban a sus difuntos y en las que se escondieron cuando se les obligó a abandonar la ciudad.
En Segovia el Parador está ubicado en Carretera de Valladolid s/n.
El siguiente destino podrá ser Cáceres, conglomerado urbano de casas nobiliarias, palacios y murallas que abrigan al casco medieval. Sobre la extensión más antigua de la ciudad amurallada se localiza la Judería Vieja, donde se destaca el contraste entre la sencillez y el carácter intimista y los lujosos palacetes.
Cuando los judíos fueron obligados a agruparse en un solo barrio empezó a tomar cuerpo la Judería Nueva, alrededor de la plaza Mayor, con los soportales y el Arco de la Estrella. Allí se levanta el Parador de Cáceres, en Calle Ancha 6.
Córdoba es otro sitio imperdible con la puerta de Almodóvar, el zoco y la sinagoga. En este lugar el turista podrá alojarse en el Parador de Arruzafa, situado en la Av. de la Arruzafa s/n.
El itinerario termina en Tortosa, cuya cercanía a la desembocadura del Ebro atrajo a los judíos por sus posibilidades comerciales. La calle Mayor sirve de separación entre la Vieja y la Nueva Judería, con calles estrechas que invitan al turista a pasear sin rumbo fijo. Luego tendrá la opción de alojarse en el Parador Castillo de la Zuda, ubicado en Castillo de la Zuda s/n.

