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Aviñón, el verdadero festival del arte

Al sur de Francia hay una ciudad que parece que siempre estará signada por el arte. Su antiguo carácter de sede papal la dotan de una mística singular, al tiempo que su festival reviste de alegría a sus calles.
Casi siete siglos separan a Aviñón de su pasado como sede papal, pero el legado dejado por la época hoy hace de las delicias de los visitantes ávidos de arte e historia. Es que sus calles de piedra aún reflejan el espíritu de otra era, ya sea con edificaciones de inigualable valor estético o museos que se encargaron de recolectar piezas que ofician de testimonio de los avatares de la región. Y en materia artística, la ciudad sigue dando que hablar...
Como si se trasladara a otro universo, todos los años Aviñón se disfraza íntegramente de festival y cada uno de sus recovecos constituye un lugar más que propicio para la libre expresión, ya sea teatral, musical o incluso circense. La ciudad sencillamente se transforma en un gran escenario cultural al que nadie niega su participación y, menos que menos, su admiración.
Por su estratégica ubicación, en la ruta entre España e Italia, Aviñón fue continuamente objeto de disputa. En 1309, la corte pontificia la eligió como sede, huyendo de Roma a causa de la guerra civil que enfrentaba a los partidarios del Papa -denominados güelfos- y a los gibelinos, fieles al emperador. La ciudad fue seleccionada debido a su cercanía con el condado de Venaissin, propiedad de la Santa Sede. Hasta 1376 siete papas franceses se sucedieron, bajo cuyos mandatos fue construido el Palacio de los Papas, según los locales "la plus belle et la plus forte maison du monde" (la casa más bella e impresionante del mundo).

El gran palacio y un puente conocido.
Declarado Patrimonio Mundial por la Unesco, el Palacio de los Papas -el más grande de estilo gótico en el mundo- fue la residencia de los sumos pontífices durante el siglo XIV. Abierto a las visitas, ofrece al turista 25 salas, entre cuartos de ceremonias, el claustro y los departamentos papales, con sus invaluables frescos.
Con núcleo en la amplia explanada de la Plaza del Palacio se concentra gran parte de la belleza monumental de Aviñón. Frente al palacio surge la barroca fachada del Hôtel des Monnaies, la Casa de la Moneda -ahora sede del Conservatorio de Música- y, subiendo una escalinata, la catedral gótica de Notre-Dame-des-Doms.
Otro monumento meritorio de la distinción de la Unesco es el puente St Bénezet, testigo de la historia de la ciudad y célebre en el mundo gracias a la canción infantil ("Sobre el puente de Aviñón todos bailan, todos cantan...", en nuestra versión). El puente fue construido a fines del siglo XII, aunque luego fue varias veces remozado debido a los daños causados por las crecidas del río Rhóne.
Según la leyenda, fue un pastorcillo cristiano (San Bénézet) quien, guiado por la inspiración divina, tuvo la iniciativa de levantar un puente que atravesase el curso del río. El obispo de la época lo sometió a una prueba, ordenándole erigir una enorme piedra que ni siquiera 30 hombres hubieran podido mover. Bénézet, dotado de una milagrosa fuerza, la levantó y la colocó en la orilla del río. "Esta piedra -afirmó- será la primera de los cimientos del puente." Los años le darían la derecha a este mito.

Los museos: parada obligada.
Al poseer una historia tan rica en su faceta artística, varios establecimientos en Aviñón se han dedicado a reunir obras de arte.
El Museo Angladon tiene lugar en una antigua casona ubicada en el corazón de la zona histórica de Aviñón. Alberga una colección de piezas maestras de los siglos XIX y XX, entre obras de Degas, Van Gogh, Cézanne, Picasso y Modigliani. En su planta superior están las salas dedicadas al siglo XVIII, donde se exhiben muebles, pinturas y dibujos, entre variados objetos de arte.
Por su parte, el Museo del Petit Palais exhibe una asombrosa exposición de pintura italiana y provenzal de fines del siglo XIII hasta principios del XVI junto a esculturas románicas y góticas.
De igual modo, una acogedora casa privada con un gran jardín -el Museo Louis Voulant- es el hogar de una colección de arte decorativo de los siglos XVII y XVIII, consistente en pinturas, mobiliario, tapicería y trabajos en barro cocido y oro.
Para quienes estén más familiarizados con la arqueología, el Museo Lapidario despliega grandes muestras de piezas egipcias, griegas, romanas y galo-romanas, incluyendo diversos objetos de la vida cotidiana, como utensilios funerarios, vasijas y vasos.

El festival mas antiguo.
A mitad de año la ciudad simplemente transforma su fisonomía, cuando jóvenes compañías artísticas provenientes de todas las regiones de Francia y muchas partes del orbe se reúnen para ofrecer más de 350 shows diarios.
La vitalidad cultural que se respira en las calles de la ciudad crea una atmósfera festiva única, apreciada por el creciente número de personas que asisten año tras año y hacen de Aviñón un enorme escenario de confrontación artística donde se dan lugar todo tipo de representaciones.
Fundado en 1947 por Jean Vilar, el Festival de Aviñón es el más famoso y antiguo de Francia aún en celebración. En el marco de una exposición de pintura, ese año Vilar fue invitado a presentar una de sus obras teatrales en el Palacio de los Papas. Acostumbrado a trabajar en pequeños escenarios, se negó a la oferta porque evaluó que el Corredor de Honor del palacio era muy amplio para su puesta en escena; en cambio, sugirió llevar otras tres producciones. De este modo nació la primera edición del festival, que en su continuidad propuso exhibir obras desconocidas y textos contemporáneos con la finalidad de "reconciliar la arquitectura con la poesía dramática", según había definido su creador.
Con el festival consolidado, en la actualidad principalmente el teatro, pero también el circo, la danza y la música, se congregan para conformar un espacio abierto a la imaginación, en donde todas las variantes artísticas resultan válidas a fin de transformar a Aviñón en el centro mundial de la cultura y la libertad de expresión.

AVIÑON
Ubicación: Aviñón está en el sureste de Francia, a sólo 95 km. de Marsella.
Cómo llegar: existen numerosas compañías que ofrecen vuelos regulares a París. Luego es recomendable acceder a la ciudad mediante la línea París-Lyon-Niza-Italia del tren de alta velocidad TGV (Train Grande Vitesse). El viaje hasta la estación de Aviñón dura 3 horas y media.

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