Viena es una de las ciudades más ricas, deslumbrantes del corazón de Europa. El legado de su riqueza imperial se encuentra a cada paso y sin dudas hay mucho por conocer. Pero si solamente tienes un día para conocer la capital de Austria, también es posible hacerlo.
Viena es una de las capitales más bellas de Europa: aquí te contamos qué deberías ver en 24 horas.
En varios de los museos de Viena se pueden apreciar las obras más famosas de Gustav Klimt, y en sus tiendas de souvenirs comprar todo tipo de artículo con sus imágenes.
Aquí una breve guía de los atractivos básicos para visitar Viena en 24 horas.
El corazón del Imperio: desde la Catedral al Palacio de Hofburg
La primera parada obligatoria es la Stephansplatz, la plaza central y el punto neurálgico donde convergen las principales avenidas peatonales de Viena, como las elegantes Graben y Kärntner Straße, famosas por sus cafeterías históricas, artistas callejeros y exclusivas tiendas de diseño.
Aquí se alza la imponente Catedral de San Esteban (Stephansdom), una obra maestra del arte gótico que domina el horizonte de la ciudad. Su elemento más característico es su tejado de azulejos vitrificados, que forman el dibujo del águila bicéfala (símbolo del imperio austríaco) y los escudos de Viena.
Vale la pena ingresar para contemplar su imponente nave central y, si el tiempo lo permite, subir los 343 escalones de la torre sur ("Steffl") para disfrutar de una de las mejores vistas panorámicas de la capital.
Desde allí, una caminata de pocos minutos te llevará hacia el Palacio Imperial de Hofburg. Durante más de seis siglos, este descomunal complejo arquitectónico fue el centro del poder político de los Habsburgo y la residencia oficial de los monarcas.
Hoy en día, el palacio mantiene una enorme relevancia ya que alberga las oficinas del presidente de la República de Austria. Además, al cruzar sus puertas se accede a una auténtica ciudad dentro de la ciudad, con edificios y museos imprescindibles para comprender el legado imperial:
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Los Apartamentos Imperiales (Kaiserappartements): permiten recorrer las estancias oficiales y privadas donde residieron el emperador Francisco José y su esposa.
El Museo Sisi: una exhibición detallada dedicada exclusivamente a la compleja vida de la emperatriz Isabel, que muestra desde sus objetos personales hasta sus vestidos y poemas.
La Platería de la Corte (Silberkammer): una opulenta colección de vajillas de oro, porcelanas y centros de mesa que reflejan la suntuosidad de los banquetes reales.
La Escuela Española de Equitación: el famoso picadero barroco donde se entrena a los célebres caballos lipizanos en la alta escuela de equitación clásica.
La Biblioteca Nacional Austríaca: considerada una de las bibliotecas históricas más bellas del mundo, con su espectacular Sala de Gala (Prunksaal) de estilo barroco.
Es posible recorrer sus inmensos patios abiertos, como el In der Burg, y caminar por sus elegantes zonas ajardinadas, el Volksgarten y el Burggarten, este último famoso por albergar la conocida estatua de Mozart.
Si tienes un solo día para la visita probablemente solo puedas ver el palacio por fuera o elegir la visita de tu interés.
Mediodía: Arte y elegancia en el Palacio Belvedere
Viena posee una riqueza cultural extraordinaria y sus galerías albergan obras de genios de la pintura de renombre mundial. Si buscas contemplar el arte de Rembrandt y Vermeer, tu lugar es el Museo de Historia del Arte (Kunsthistorisches Museum), mientras que el genio expresionista de Egon Schiele se despliega de manera inigualable en el Museo Leopold, ubicado en el vibrante Barrio de los Museos (MuseumsQuartier).
Tras una intensa mañana de arte y antes de continuar el recorrido, llega el momento del almuerzo. Para evitar las clásicas "trampas para turistas" con precios excesivos del centro histórico (Innere Stadt), una excelente alternativa es alejarse apenas unas calles y buscar los restaurantes tradicionales, conocidos como Beisl. El bohemio barrio de Spittelberg o los alrededores del Naschmarkt ofrecen una atmósfera más auténtica para probar un verdadero plato típico vienés, como el clásico Wiener Schnitzel (filete empanado) acompañado de ensalada de patatas, o un reconfortante Tafelspitz (carne guisada con manzanas y rábano picante).
Con las energías renovadas, dirígete al Palacio Belvedere. Este majestuoso complejo barroco no solo deslumbra por su imponente arquitectura y sus extensos jardines franceses, sino que también funciona como museo, albergando entre sus mayores joyas el icónico cuadro El Beso de Gustav Klimt.
Debido a la inmensa popularidad de esta obra maestra, es fundamental reservar las entradas con antelación online seleccionando una franja horaria específica, ya que los pases en taquilla suelen agotarse rápidamente.
Tras admirar el lienzo, notarás el enorme impacto del pintor en la ciudad: los alrededores del palacio y sus tiendas oficiales están repletos de numerosos locales que venden todo tipo de recuerdos con temática de Klimt. Encontrarás desde reproducciones impresas, imanes y tazas, hasta elegantes pañuelos de seda, paraguas, libretas y joyeros decorados con los inconfundibles patrones dorados del artista, ideales para llevarse bello recuerdo de Viena a casa.
Tarde y noche: Schönbrunn o la Ópera para escuchar música clásica
Al caer la tarde, pasea por la Ringstrasse, la célebre avenida circular donde se concentran los edificios más monumentales de la capital, tales como el Parlamento, el Burgtheater y la célebre Ópera Estatal de Viena.
La música clásica es el alma de esta ciudad, por lo que asistir a un concierto es una experiencia imprescindible. Una de las mejores opciones es reservar con anticipación una función en el espectacular Palacio de Schönbrunn, residencia de verano de los Habsburgo y diseñado para impresionar con su simetría y opulencia barroca. Tiene más de 1.400 habitaciones, de las cuales se pueden visitar los fastuosos salones de estado y los aposentos privados de los emperadores Francisco José y Sisi. Si aún tienes tiempo, recorre sus enormes jardines de estilo francés.
Ahora sí, si has venido para escuchar a su mundialmente famosa orquesta, es hora de verlos interpretar las piezas más célebres de grandes maestros. Como dato histórico, fue precisamente en Schönbrunn donde Wolfgang Amadeus Mozart y Johann Strauss compitieron ante la corte para demostrar quién era el mejor compositor.
Otra opción es asistir a una función en la Ópera Estatal de Viena (Wiener Staatsoper) para sumergirse en el corazón de la tradición musical de la ciudad. Este majestuoso teatro de la Ringstrasse destaca por su arquitectura renacentista y una de las mejores acústicas del mundo, ofreciendo una programación que cambia casi a diario con producciones de un nivel artístico excepcional. Todos los asientos y ubicaciones están equipados con pantallas individuales que ofrecen subtítulos en varios idiomas, permitiendo seguir el libreto de la pieza al detalle.
Para asegurar tu lugar es recomendable adquirir las entradas con antelación en el sitio web oficial, donde los tickets se venden con dos meses de anticipación. Las tarifas van desde plateas entre 100 y 300 euros hasta asientos económicos entre 20 y 45 euros, e incluso entradas de pie desde 13 euros. Estos tickets son muy buscados y se pueden comprar online a partir de las 10 am del mismo día de la función, o directamente en taquilla 80 minutos antes del espectáculo.
Para cerrar el día, la noche vienesa ofrece una excelente variedad de bares para tomar unos tragos o locales para bailar.
Ciudades imperiales en crucero por el Danubio
Una excelente manera de recorrer las ciudades imperiales es hacerlo en un crucero por el Danubio.
Esta forma de viajar permite conectar destinos históricos con una comodidad inigualable, disfrutando del paisaje fluvial mientras te trasladas de una capital a otra.
En nuestra experiencia a bordo del lujoso AmaMagna, de AmaWaterways, el viaje se transformó en una experiencia única gracias a la amplitud y el confort de la embarcación, combinando la exploración cultural en tierra con un servicio excepcional a bordo.
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