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Montevideo: imperdibles de una pequeña gran ciudad

De cara al Río de la Plata, con muchos espacios verdes y escasos índices de contaminación, la capital uruguaya se erige como un destino turístico que sobresale por su calidad de vida. Una ciudad para descubrir.

Mercado del Puerto. En la Ciudad Vieja, bajo una estructura de hierro forjado que recuerda a las estaciones de ferrocarril europeas, un mercado de comestibles inaugurado en 1868 terminó cediendo su espacio a una plaza de comidas de atmósfera heterogénea, punto de encuentro de infinidad de visitantes, tanto nativos como extranjeros. Abundan las parrillas con mesas en las veredas y los sábados suelen ser muy efervescentes, con músicos, mimos, dibujantes y artesanos, entre otros personajes propios del lugar. La tradición indica brindar con un “medio y medio”, un tradicional trago refrescante preparado con media copa de vino blanco seco y media de champán.

Feria de Tristán Narvaja. Un clásico de los domingos, que comienza a las 9 y se extiende hasta media tarde sobre la calle homónima, desde su intersección con la Av. 18 de Julio hasta La Paz, ocupando además muchas arterias paralelas y perpendiculares. Un sitio colorido, único, donde es posible encontrar de todo: antigüedades, discos y libros usados, mascotas, plantas, alimentos, ropa y más, mucho más. Según The New York Times, es “uno de los mercados callejeros más pintorescos que uno pueda encontrar”. Otra feria popular a tener en cuenta es la de la Plaza Matriz, en la Ciudad Vieja, frente al Cabildo y la Catedral, que funciona los sábados de 9 a 15.30.

Teatro Solís. La principal sala lírica de Montevideo, inaugurada el 25 de agosto de 1856 con una representación de la ópera “Ernani” de Verdi, experimentó en su historia varias reformas. La última y más importante tuvo lugar en 1998, cuando cerró sus puertas hasta agosto de 2004. Las mejoras incluyeron la construcción de un nuevo escenario, de 748 m², un 80% más grande que el anterior, y su reequipamiento con los últimos adelantos en tecnología. Hogar de los elencos de la Comedia Nacional y de la Orquesta Sinfónica de Montevideo, dispone de visitas guiadas interactivas, con actores personificados, de martes a sábado en distintos horarios e idiomas (español, inglés y portugués). Está ubicado en Reconquista y Bartolomé Mitre.

Palacio Salvo.
En rigor, no es un palacio sino un edificio creado por el arquitecto italiano Mario Palanti como hotel de lujo que funcionó muy poco tiempo como tal. Ubicado frente a la plaza Independencia, el inmueble más emblemático de Montevideo llama la atención por su mezcla de estilos, con reminiscencias góticas y algunos toques neoclásicos. Tiene 350 unidades, entre apartamentos y oficinas, en un cuerpo central de 10 niveles y una torre lateral que sobresale 15 pisos más. Para su construcción se utilizaron mármoles y granitos nacionales y alemanes, así como roble floreado de Eslovenia en toda la carpintería. El Palacio Salvo abrió sus puertas en 1928. Del otro lado del Río de la Plata, en Buenos Aires, Palanti hizo un edificio similar, aunque más pequeño, el Palacio Barolo.

Pocitos. Según cuenta la leyenda, su nombre remite a una costumbre del pasado, cuando las lavanderas debían excavar pocitos en la arena para obtener agua dulce. Hoy, es uno de los barrios más distinguidos de la capital uruguaya, caracterizado por el amplio arco que dibuja la rambla costanera, con su “pared” de modernos edificios de cara al río, al más puro estilo Copacabana. En verano, sus playas -anchas y de arena fina- se colman de público. Pocitos alberga además a dos grandes centros comerciales, calificados restaurantes y mucho verde en sus numerosos parques y plazas. Como muchos de los barrios montevideanos tuvo su origen como comunidad independiente, luego absorbida por el crecimiento de la ciudad.

Verde. Haciendo honor al eslogan “Uruguay natural”, la ciudad capital viene poniendo mucho esfuerzo en el cuidado y mejoramiento de sus parques y plazas. Medio escondido, en los fondos del Museo Blanes de Bellas Artes (Av. Millán 4015) sobresale un singular jardín japonés con cascada, isla, puentes, senderos de piedras, casa de té y gran variedad de especies vegetales. Por su tamaño, destacan el ordenado Jardín Botánico (Av. 19 de Abril y Lucas Obes), en cuyo interior funciona un museo temático; y el Parque Rodó (Rambla Presidente Wilson y Jackson), de 80 ha., que atesora un lago artificial en el centro, zona de juegos infantiles y un viejo parque de atracciones mecánicas.

Carnaval. En Montevideo esta celebración no sigue los dictados del calendario sino sus orígenes, que se remontan al pasado colonial, a los tiempos de la esclavitud, cuando la población negra cantaba y bailaba al ritmo de los tamboriles. Para conocer más de la mayor fiesta popular del país, nada mejor que el Museo del Carnaval, que en el casco histórico exhibe, difunde y revaloriza sus objetos y tradiciones. Distinguido con el VI Premio Internacional Reina Sofía de Conservación y Restauración del Patrimonio Cultural (España), funciona de martes a domingo, de 11 a 17, en la Rambla 25 de Agosto 218, esquina Maciel.

Gastronomía.
Más allá de los restaurantes gourmets, presentes como en toda gran urbe, vale la pena saborear el plato favorito de los paladares locales, el “chivito”, un singular sándwich de carne vacuna cortada en finas lonjas. Los aderezos incluyen lechuga, tomate, morrones asados, maíz, arvejas, berenjenas en escabeche, aros de cebolla frita, etc. Aunque lo sirven en numerosos sitios, los de “La Pasiva” son de lo mejor (hay varios locales; dos sobre la céntrica Av. 18 de Julio, al 1000 y al 1300). El chivito canadiense lleva huevo frito y se lo suele acompañar con papas fritas. Para beber, nada mejor que una Pilsen, Patricia o Norteña bien frías, las cervezas nacionales.

Bares. Un verdadero tesoro urbano son sus añejos bares, un lazo entre el pasado y el presente, además de lugares agradables donde contar y escuchar historias. Entre la lista de imperdibles figuran el “Bacacay”, frente al Teatro Solís, todo un ejemplo de reciclaje bien entendido y punto de referencia de la movida montevideana; el “Fun-Fun” (Ciudadela 1229), célebre por la creación de la “uvita”, un trago dulzón que se sirve en pequeñas copas, cuya fórmula se mantiene en riguroso secreto; y -entre muchos otros- “Tabaré” (Zorilla de San Martín 152, esquina Tabaré), un boliche típico donde cantaron Carlos Gardel, Alfredo Zitarrosa y, mucho más cerca en el tiempo, Caetano Veloso y Café Tacuba.

Compras. Los artículos más buscados por el visitante internacional son aquellos elaborados con cuero, las prendas de vestir de lana y otras fibras naturales, y las piedras semipreciosas, como amatistas y ágatas. Una opción para apoyar el comercio justo es acudir a cualquiera de las tiendas de Manos del Uruguay, una ONG que lleva cerca de 40 años ayudando a unas 350 artesanas agrupadas en 17 cooperativas del país, donde es posible encontrar finos elementos de indumentaria y decoración. “Manos” tiene locales en los principales centros comerciales y su reconocimiento es tal que hoy trabaja con las firmas estadounidenses Victoria´s Secret y Polo Ralph Lauren.

MONTEVIDEO: DATOS ESENCIALES

Población: 1.317.000 habitantes.
Superficie: 524,74 km².
Idioma: español.
Moneda: peso urugayo.
Huso horario: GMT -3 (en verano: GMT -2).
Código telefónico: 5982.
Corriente eléctrica: 220 voltios.
Clima: moderado, con temperaturas medias de 6 a 14º C (invierno) y de 17 a 28º C (verano).
Propinas: no están incluidas en el precio de los servicios; el porcentaje usual es del 10% sobre el valor del consumo.
Información adicional: www.turismo.gub.uy.

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