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República Checa: un viaje literario por Praga, la ciudad que se lee

República Checa invita a recorrer Praga a través de Kafka, apek, Kundera, Hrabal y Dan Brown en un mapa literario único.

Con la campaña "Lee Praga como un libro" (tte v Praze jako v knize), la organización Prague City Tourism propone algo distinto: recorrer la ciudad siguiendo los pasos de los escritores que la convirtieron en escenario de sus historias. A partir de esta idea armamos un recorrido en cinco paradas, donde cada autor abre una puerta distinta a la misma ciudad.

Franz Kafka y los rincones que inspiraron su literatura existencial en Praga

Kafka nunca pudo separarse de Praga, ni quiso hacerlo del todo. "Praga no nos deja marchar. Esta madrecita tiene garras", llegó a escribir. Esa relación casi obsesiva con la ciudad se refleja en cada línea de su obra.

El recorrido pasa por el Callejón del Oro (Zlatá ulika) y el Castillo de Praga. En El Castillo, publicado de manera póstuma en 1926, describe así la escena: "Era una tarde de invierno húmeda y gris. K. llegó a la plaza de la iglesia... El Castillo arriba, envuelto en una neblina azulada, parecía descansar en una quietud absoluta".

Fue justo en el número 22 de ese callejón donde Kafka escribió buena parte de los cuentos de Un médico rural (1919). Recorrer ese pasaje al caer la tarde, cuando la neblina del río Moldava trepa hacia el Castillo, es probablemente la experiencia más cercana que existe a meterse dentro de uno de sus relatos.

El Castillo de Praga en República Checa.

El Castillo de Praga en República Checa.

Karel apek y el legado de ciencia ficción en el barrio de Vinohrady

Con siete nominaciones al Premio Nobel, Karel apek fue de los primeros en explorar la ciencia ficción moderna. Suya es, además, la palabra "robot", que le regaló al mundo entero. Su mirada sobre Praga es intelectual, moderna y profundamente humana.

El itinerario lo lleva al barrio residencial de Vinohrady y al Cementerio de Vyšehrad. En R.U.R. (Robots Universales Rossum, 1920) y El año del jardinero (1929) dejó frases como esta: "El hombre no puede crear vida por medios artificiales sin alterar el orden del universo. Al final, lo que nos salva no es la máquina, sino el misterio de la naturaleza y nuestra capacidad de asombro ante un jardín que florece en primavera".

Vinohrady conserva los parques donde apek tenía su famosa villa doble, punto de encuentro de la intelectualidad de su época. En Vyšehrad, el panteón dedicado a los héroes culturales del país, su tumba lleva un monumento con forma de libro abierto, un recordatorio del valor de la creación frente a los totalitarismos del siglo pasado.

La basílica de Santa Lucía, en el distrito Vinohrady.

La basílica de Santa Lucía, en el distrito Vinohrady.

Milan Kundera y la Praga melancólica del Puente de Carlos

Referente indiscutido de la literatura checa del siglo XX, Milan Kundera vivió el exilio y la disidencia en carne propia. Su Praga es melancólica, sensual y atravesada por la política, especialmente por la Primavera de Praga de 1968.

La parada obligada acá es el Puente de Carlos y las torres de la Ciudad Vieja. En La insoportable levedad del ser (1984) escribió: "Tomás no se daba cuenta de que las metáforas son peligrosas. Con las metáforas no se juega. El amor puede nacer de una sola metáfora... Caminaba por Praga sintiendo el peso de una levedad insoportable".

Cruzar ese puente temprano, antes de que llegue el bullicio de los turistas, permite sentir algo parecido a la introspección melancólica que Kundera le dio a sus personajes Tomás y Teresa.

El Charles Bridge muestra una Praga nostálgica.

El Charles Bridge muestra una Praga nostálgica.

Bohumil Hrabal y la vida cotidiana en las tabernas de la capital checa

Hay una Praga que no se entiende sin pasar por sus tabernas, y esa es la que retrató Bohumil Hrabal, uno de los escritores más queridos del país. Su literatura habla de la clase trabajadora, de los filósofos improvisados de barra y de un surrealismo que aparece en lo cotidiano.

El lugar es la cervecería U Zlatého tygra (El Tigre de Oro), en plena Ciudad Vieja. En Una soledad demasiado ruidosa —publicada en el exilio en 1976 y con edición oficial checa recién en 1989— escribió: "Bebo cerveza para olvidar que la vida es un milagro tan terrible... En Praga, la belleza se encuentra en los lugares más inesperados, a menudo en el fondo de un vaso o en un sótano lleno de libros prohibidos".

Hrabal solía sentarse horas en esa misma mesa, donde alguna vez recibió al presidente Bill Clinton. Ocupar ese lugar con una Pilsner bien tirada en la mano es también acercarse a la resistencia silenciosa que caracterizó a los intelectuales checos.

El Golden Lane, uno de las calles más pintorescas de Praga.

El Golden Lane, uno de las calles más pintorescas de Praga.

Dan Brown y el misterio del Reloj Astronómico en la Ciudad Vieja

Praga fue durante siglos la capital europea de la alquimia y el esoterismo, así que no sorprende que Dan Brown la haya elegido como escenario para su novela más reciente.

El recorrido pasa por el Reloj Astronómico de Praga, el Clementinum y las calles angostas de la Ciudad Vieja. En El último secreto (2025), los engranajes de ese reloj no solo marcan la hora: guardan secretos que conectan ciencia, fe y la historia checa.

Ver el desfile de los Doce Apóstoles adquiere otro sentido bajo la mirada de este thriller moderno. Y hay más: ya se filma una miniserie de Netflix de ocho capítulos basada en El último secreto, rodada en locaciones reales de la ciudad, incluido el Clementinum. La producción convertirá los rincones históricos de Praga en un mapa de misterios para millones de espectadores.

La torre del reloj de Praga, una de las inspiraciones para la palabra robot.

La torre del reloj de Praga, una de las inspiraciones para la palabra robot.

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