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Morelos, entre las leyendas y la historia

Arribar a este céntrico estado de México es sumergirse en la historia misma del país, de sus pobladores ancestrales, de la presencia de los conquistadores hispanos, del arribo de la fe cristiana, de la gesta de la Independencia y de los acontecimientos del Imperio.
La historia moderna cuenta que el estado de Morelos nació en los tiempos de la invasión francesa a México en 1861, cuando el presidente Benito Juárez decidió dividir el territorio del estado de México en tres jefaturas militares, previendo que debería ir exiliando su gobierno de ciudad en ciudad, ante la amenaza de los invasores europeos. Pasada la crisis, Morelos decidió no reintegrarse y mantener su independencia territorial.
Pero la historia de este compilado de valles del centro de México es anterior a su fundación formal y legal, de hecho su nombre homenajea a José María Morelos, sacerdote y militar mexicano, héroe de la independencia que peleó en el territorio que lleva su nombre y realizó allí acaso su acción más relevante: el sitio de Cuautla (1812).
Y hay mucho más, en la localidad de Chalcatzingo, en pleno Morelos, se encuentra uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de México. No es el más grande, ni el que reúne más monumentos, ni el mejor conservado: es uno de los que atesora los vestigios más antiguos (1.500 años antes de Cristo) de la cultura olmeca, una de las más destacadas y enigmáticas de Mesoamérica, anterior incluso a los aztecas.
Más cerca en el tiempo, los conquistadores españoles arribaron al territorio e impedidos de pronunciar el vocablo náhuatl que nominaba a la población como Cuauhnáhuac, es decir "cerca del bosque", la rebautizaron Cuernavaca (hoy capital estatal). Allí se establecería Hernán Cortés, tras sojuzgar México y ser nombrado marqués del Valle de Oaxaca, como veremos más adelante. Pero también sería asiduamente visitada por Maximiliano I Habsburgo, emperador de México.
Es decir, Morelos concentra retazos que ilustran la casi totalidad de la historia mexicana, épocas que han dejado legados que pueden ser visitados.

"La ciudad de la eterna primavera"
Fundada por el pueblo tlahuica, una de las ramas étnicas que compuso la migración azteca, Cuernavaca (como la rebautizaron los españoles) fue una de las ciudades estados del territorio junto a Coatetelco, Teopanzolco o Yautepec, entre otras. En 1397, el emperador mexica Acamapichtli, señor de Tenochtitlán, invadió el territorio y anexó Cuernavaca, apreciada por su producción algodonera y su posición geoestratégica.
Una recorrida por la ciudad indefectiblemente lleva a toparse con ese pasado prehispánico, muy omnipresente, excediendo la toponimia zonal. El crecimiento demográfico de Cuernavaca incorporó a su ejido un yacimiento arqueológico que en el pasado estaba fuera de él. Se trata de Teopanzolco, un centro ceremonial que consta de una estructura conocida como el Gran Basamento, una doble escalinata y dos templos en su cima, dedicados a los dioses Tláloc y Huitzilpopochtli.
La cercanía al DF y su posición geográfica produjeron que Cuernavaca fuera una de las primeras ciudades pre-hispánicas en caer en manos de los españoles. De aquella época quedan numerosos edificios: las haciendas de Santa Catarina y de Atlacomulco, que fueran antiguos ingenios azucareros y las primeras en recibir esclavos negros para trabajar; o el propio Palacio de Cortés, de estilo renacentista y otrora residencia del conquistador, cárcel y sede alternativa de los gobiernos federal, municipal y estatal hasta que en 1974 se instaló el actual Museo Cuauhnáuac.
Más modernas en el tiempo son otras estructuras como la Catedral, construida por los franciscanos en el siglo XVI aunque posteriormente sumó ornamentos neoclásicos. Uno de los murales internos relata gráficamente el arribo de Felipe de las Casas a Japón: se trata del monje franciscano que se convertiría en el primer religioso mexicano en la historia en ser beatificado bajo el nombre de San Felipe de Jesús. La Catedral fue designada Patrimonio de la Humanidad 1994.
De la misma época son otros templos como las capillas de Tepetates y de San José. Más antigua es, sin embargo, la iglesia de Nuestra Señora de los Milagros, en el barrio de Tlaltenango, erigida en 1521.
Una visita a Cuernavaca no estaría completa sin un recorrido por el Museo de Medicina Tradicional y Herbolaria, situado en el Jardín Etnobotánico. Más allá del interés general por la Ciencias Naturales, estas dependencias fueron creadas bajo el nombre los Jardines de Maximiliano (en honor al emperador Habsburgo) en 1866 y contenían a la Casa de El Olindo (hoy el citado museo). Se dice que el monarca venía seguido no sólo a disfrutar del clima y la belleza del paisaje, sino también de cierta india bonita que le había robado el corazón.
Finalmente, también es recomendable conocer el Museo Casa de Robert Brady. Se trata del que fuera hogar del pintor estadounidense pero que hoy alberga una nutrida colección de arte de 1.400 piezas que incluye obras de Frida Kahlo, Miguel Covarrubias, Pelegrín Clavé, María Izquierdo, Francisco Toledo y Rufino Tamayo, además de otros plásticos estadounidenses y europeos, creaciones de arte africano primitivo y numerosos muebles de época.

Un paseo por Morelos
Variados son los atractivos del estado, si lo que se plantea es recorrer el territorio.
Si se trata de conocer más en profundidad el pasado ancestral mexicano la opción entonces será acercarse al ya mencionada Chalcatzingo o a Xochicalco, el otro gran yacimiento arqueológico. Su nombre quiere decir "La casa de las flores" y se sitúa en una zona de colinas naturales. Desde esas elevaciones se pueden ver las ruinas de tres grandes plataformas aterrazadas. La entrada al conjunto, rodeado por un foso, está determinada por un camino de acceso flanqueado por dos bastiones. Además pueden distinguirse el espacio del mercado, la llamada Plaza de la Estela de los Dos Grifos, el Palacio, y el campo para el juego de pelota. Xochicalco alcanzó su esplendor entre el 650 y el 900, es decir en el período en el que cayeron las grandes ciudades antiguas de Mesoamérica: Teotihuacan, Monte Albán, Palenque y Tikal.
Si en cambio se pretende un viaje con desafíos y actividades enclavadas en la naturaleza, la ruta apunta a los dos grandes parques naturales del estado (que curiosamente son compartidos con los vecinos): Lagunas de Zempoala y El Tepozteco.
El primero de ellos resguarda una sección de bosques de pinos y encinos que en una época estuvo atravesada por lagunas (zempoala quiere decir justamente "muchas lagunas" en náhuatl). Hoy sin embargo queda un solo espejo de agua de magnitud. El segundo, protege también otra zona de coníferas en torno a las sierras de Tepoztlán. Pero además, en la cima del cerro Tlahuiltepec se encuentra un antiguo templo azteca que fuera centro de peregrinación en tiempos pre-hispánicos dedicado a Tepoztecátl, dios de la fecundidad. En realidad, la divinidad se convirtió en tal, según las leyendas tlahuicas, tras derrotar al monstruo Xochicálatl y superar una niñez de abandono a la que sobrevivió siendo protegido y alimentado por hormigas y magueys. En ambos territorios preservados es posible practicar mountain bike, senderismo y montañismo, entre otras actividades.
Finalmente, también es posible plantearse un viaje a la fe y al corazón de la historia de la conquista mediante la Ruta de los Conventos: un recorrido que engarza una serie de construcciones del siglo XVI, declaradas Patrimonio de la Humanidad, que se localizan alrededor del volcán Popocatépetl, en las localidades de Cuernavaca, Tepoztlán, Oaxtepec, Tlayapan, Totolapan, Atlatlahuacán, Yecapixtla, Ocuituco, Tetela, Hueyapan y Zacualpan de Amilpas. 

DATOS
Ubicación y clima: el estado de Morelos se encuentra en el centro-sur de México. Limita con el Distrito Federal al norte, con el estado de México al noreste y noroeste, al sur con el de Guerrero y al este con el de Puebla.
La diversidad de escenarios del territorio impone también una amplitud similar en el clima. La temperatura promedio, en definitiva, oscila entre los 18º y los 23ºC, no en vano la capital estatal, Cuernavaca, es conocida como la "Ciudad de la eterna primavera".
Cómo llegar: la posición geográfica de Morelos lo convierte en un verdadero nudo carretero.
Por aire: el aeropuerto más importante de la región es el de la ciudad de Cuernavaca, bautizado con el nombre "General Mariano Matamoros". La terminal se encuentra a 16 kilómetros de la ciudad, tiene una plataforma con tres posiciones y una pista de casi tres kilómetros que le permite recibir hasta aviones del tipo B-737/300.
Por tierra: al estar localizada en la zona central de México, Morelos está conectado tanto con el norte del país como con el sur del país. Desde el Distrito Federal, un viaje de hora y media en bus, o 45 minutos por la Autopista del Sol, cubren los 89 km. que separan a la capital nacional de su homónima estatal. Incluso, cabe la posibilidad de tomarse un bus a Cuernavaca directamente desde el Aeropuerto Internacional Benito Juárez de Ciudad de México (dos horas de viaje). Más allá de esto, Morelos está cubierto por una intrincada red de rutas, siendo las más destacadas la 115, 95 y 160.
Dónde alojarse: Cuernavaca, como capital estatal y la ciudad más populosa de Morelos atesora la hotelería más amplia, tanto en lo numérico como en la calidad. Vale la pena destacar que existen una serie de edificios históricos que han sido reconvertidos a hoteles de gran calidad.
Sin embargo, hay hoteles en todo el estado.
Transporte: el hecho de que se encuentre en el centro del país y que numerosas rutas crucen la geografía morelana conllevan a que todo el estado esté bien conectado entre sí, con servicios de buses, pero además se pueda viajar con sencillez hacia otras latitudes mexicanas. Dentro de Cuernavaca el servicio urbano es eficiente. A esto se suman las conexiones aéreas disponibles desde el aeropuerto de la ciudad.
Informes: www.visitmexico.com/wb/Visitmexico/Visi_Morelos

GASTRONOMIA DE MORELOS
No es una novedad que la cocina mexicana es rica. No solo deliciosa, sino también pletórica de colores, aromas y texturas. En Morelos se cultivan aguacates, jitomates, tomates verdes, calabacitas, habas, garbanzos, berenjenas, chayotes, maíz, nopales y el célebre arroz de Jojutla, entre otros. Con ellos se preparan guisados, moles, sopas, tamales y ensaladas. Un clásico morelense son los frijoles morados, los ayocotes que se guisan habitualmente con chile o acompañando al otro gran plato del estado: la cecina de Yecapixtla. Se trata de una receta preparada en base a carne de lomo salada y puesta a secar, luego enmantecada y refrigerada. Al momento se consumir se asa sobre un comal (un disco de barro o metal que se utiliza habitualmente para cocer tortillas).

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