Inicio

Las nieves del tiempo

La historia del esquí se remonta a la era pre-cristiana, cuando simples tablas de madera eran utilizadas para trasladarse en difíciles territorio nevados, y lejos estaban de convertirse en el elemento fundamental de uno de los deportes más exclusivos y vibrantes de la actualidad.

Ahora es todo color y glamour. Tonalidades fosforescentes brillando sobre el inmaculado y eterno blanco de las montañas. Modernos anteojos espejados, botas, camperas, cascos. Deslumbrantes arabescos de los esquiadores en el aire. Recitales, desfiles. Y, por supuesto, impecables hoteles y restaurantes.
Pero antes, mucho antes, muy atrás en el tiempo, el esquí no era un deporte ni una afición, sino una imperiosa necesidad: un medio de transporte para trasladarse por las superficies cubiertas de nieve en los países nórdicos.
En los libros de historia de estos territorios aparecen referencias a los desplazamientos sobre la nieve utilizando patines, pieles o zapatos especiales. Según algunos especialistas, estos primeros "esquíes" se usaban en los países escandinavos hace 5.000 años.
En tanto, la primera referencia histórica concreta se remonta aún más lejos: se trata de un grabado en piedra de feldespato que fue descubierto en la isla de Radöy (Noruega) y pertenece al año 3.000 a.C. En él aparece la figura de un cazador con elementos de madera en sus pies.
En cuanto al primer testimonio escrito, recién aparece en el año 500 d.C. en un relato del historiador bizantino Procopius, quien describe una carrera sobre la nieve entre habitantes de un pueblo alejado del norte europeo.
Los esquíes eran el medio de transporte individual más apropiado para desplazarse en zonas cubiertas de nieve. Hacia el siglo X, los vikingos que llegaron hasta distintas regiones de Europa en campañas de conquista difundieron su uso.
A la vez, debido a las relaciones comerciales entre los países, el esquí comenzó a extenderse por el centro de Europa, Canadá, Estados Unidos y Japón, pero como deporte recién aparece en el siglo XIX, más concretamente en el año 1814, cuando se celebra en Oslo la primera competición agonística. A partir de entonces se suceden fechas fundamentales para esta actividad: en 1843, en Tromsöe (Noruega), tiene lugar la primera competición oficial; en 1884 la primera carrera de larga distancia (220 km.); en 1901 nace el primer club de esquí de Italia, en Turín; y en 1913 se funda en Milán la Federación Italiana de Deportes de Invierno.

 

Orígenes artesanales.

También como documentos de los primeros tiempos y formas del esquí es posible conocer los diversos materiales para desplazarse, cazar o luchar en zonas nevadas. En los museos Holmenkollen Ski Museum (Oslo) y Nozawa Ski Museum (Nozawa, Japón) se conservan colecciones de elementos como esquíes de dimensiones muy particulares -desde los 0,8 m. hasta los 3,50 m.-, indudablemente creados con fines únicamente prácticos, además de objetos que ayudaban a efectuar aquellos complicados deslizamientos.
Asimismo, se han encontrado esquíes en pantanos suecos y finlandeses, de una antigüedad estimada en 4.000 ó 5.000 años; eran armazones curvos alargados y cubiertos de pieles.
Claro que el origen preciso no está del todo claro. Algunos estudiosos afirman que el esquí de fondo nació entre las colinas noruegas y suecas, mientras que otros aseguran que fue en la estepa siberiana. Como sea, a partir de inicios del siglo XI existen testimonios que hablan de la utilización de dos piezas de madera curvada fijadas a los pies y usadas para operaciones de guerra y excursiones de caza. En ese sentido, cabe apuntar que las tropas noruegas enviadas por el rey Arald utilizaban los esquíes en el año 1100, y que fueron un factor decisivo en la batalla que dicho país libró cerca de la ciudad de Cristiana (actual Oslo) contra tropas danesas.
En cuanto al nacimiento “oficial” del deporte propiamente dicho, se puede afirmar que ocurrió en 1850, cuando el noruego Sondre Norhein comienza a deslizarse y saltar por las laderas de su entorno y crea la técnica telemark. A partir de este momento el esquí deja de ser un medio de subsistencia y de adaptación a las condiciones naturales de ciertas regiones y se convierte en una actividad deportiva.
En tanto, en 1924 se produce un hito en la historia del deporte: la realización de los primeros Juegos Olímpicos de Invierno, en Chamonix, Francia.
Más adelante, en 1931, se celebró el 1º Campeonato del Mundo de Esquí Alpino en Mürren (Suiza), mientras que el próximo -la 41º edición- tendrá lugar en Garmisch-Partenkirchen (Alemania) en 2011. Se realiza cada dos años.
A partir de 1950 se introducen notables mejoras técnicas como la implantación de la puntera de seguridad, que permite reducir de forma considerable las lesiones por fractura. A partir de entonces la modernización constante del material, la creación de estaciones de invierno y los avances incorporados a éstas van haciendo evolucionar vertiginosamente la práctica del esquí, hasta llegar a convertirse en uno de los deportes más practicados en la actualidad.
Fue así que se han desarrollado distintas modalidades como esquí alpino y nórdico, con tres tipos de pruebas: descenso, carrera y saltos.

 

Pasión y exclusividad.
Por entonces no había diferencia entre el esquí de fondo, el de travesía y el alpino. Las tres disciplinas fueron clasificadas para las diferentes exigencias del terreno: llano, ascendente o descendente.
En el período comprendido entre las dos grandes guerras mundiales se llevaron a cabo las primeras competiciones, pero el gran boom del esquí de fondo se desarrolló a finales de los años ’60, gracias a la resonancia mundial que tuvieron las performances realizadas por los campeones Federico y Giulio Deflorian, y sobre todo por Franco Nones, de Castello di Fiemme, que en 1968 ganó la medalla de oro en 30 km. en la Olimpiada de Grenoble.
El eco fue tal que el deporte atrapó a una enorme cantidad de aficionados y lentamente los centros existentes por entonces comenzaron a desarrollar sus infraestructuras, a la vez que se creaban otros.
Entre los mejores del mundo en la actualidad, figuran:
Whistler, British Columbia, Canadá: situado en un paraje de montañas rocosas, ofrece gran variedad de pistas, un moderno sistema de remonte, buenos desniveles y dos núcleos residenciales con casitas de madera a pie de pista.
Sierra Nevada, Granda, España: dispone de 84 km. esquiables, pistas largas y variadas y un buen sistema de remonte.
Baqueira - Beret, La Vall d’Aran, Lleida, España: es considerada la más completa estación de esquí del país por su inmejorable infraestructura. Cuenta con 86 km. esquiables y nieve de gran calidad.
Aspen, Colorado, Estados Unidos: se caracteriza por la seguridad en las pistas, la excelente atención y su popularidad a nivel mundial.
Courchevel, Alta Saboya, Francia: es muy prestigioso entre el jet set francés y está situado a dos horas de Lyon y de Ginebra (en auto). Para mostrarse, además de esquiar.
Meribel, Alta Saboya, Francia: situado en los Tres Valles, en pleno bosque, ofrece 100 km. practicables y más de 500 km. compartidos con estaciones vecinas.
Cortina D’Ampezzo, Dolomitas, Italia: ubicada a 2.800 m. sobre el nivel del mar, es la estación más famosa de Italia. Su elevada altura favorece la buena calidad de la nieve y la existencia de pistas muy largas.
Crans Montana, Valais, Suiza: en el sur de los Alpes, con 50 pistas, 160 km. esquiables y ambiente exclusivo.
Esta lista también incluye a nuestro Cerro Catedral, cuya historia se remonta a 1937, cuando un grupo de aventureros ascendió la montaña a pie con sus esquíes fabricados con pieles de foca en la base. Fue una ardua tarea -que se extendió por casi cuatro horas- pero que les permitió a estos pioneros disfrutar de los 15 minutos que duraba el descenso. Poco tiempo, pero mucho goce. Un año antes, en 1936, la Administración de Parques Nacionales había encomendado la creación de un centro de esquí, ya que consideraba que la fisonomía de esa zona barilochense era ideal para tal fin.
Así fue que en 1938 se construyeron los primeros caminos y pistas, un cablecarril, una confitería y un restaurante. Con su condición de pionero en Latinoamérica, el Cerro Catedral fue denominado así debido al parecido de muchos de sus picos con las torres de un templo medieval gótico.
Más adelante, en 1965, se habilitó la primera aerosilla. A partir de entonces, el cerro comenzó a ser visitado por esquiadores de todo el mundo y se ganó el prestigio internacional que hoy lo caracteriza y que aquellos primeros apasionados jamás hubieran imaginado.

Orígenes en Argentina.

En los primeros tiempos, el Cerro Catedral sólo era visitado por los lugareños y los habitantes de localidades vecinas, que disfrutaban de la nieve y el sol y esquiaban con los pocos medios disponibles por entonces. Más adelante comenzó a viajar gente de muy buena posición económica, de otros sitios de nuestro país, que ya contaba con los elementos básicos para practicar el esquí. A comienzos de los 80’, la operadora Eves inició la comercialización del destino, siendo pionera en esta actividad. Marcelo Suárez, su director comercial, comentó: “En esa época comenzamos a enviar grupos de jóvenes que iban exclusivamente a esquiar. Eran estudiantes de la Facultad de Agronomía, de 21 a 23 años. Lo primero que hicimos fue mandar un bus con 40 personas, que se alojaron en Bariloche”. Recordando en detalle, agregó: “Éramos un grupo de jóvenes con mucho entusiasmo, que cumplíamos la doble función de vendedores y coordinadores, entre ellos Carlos Pérez, Flavio Irigoytía y Carlos Núñez, actual director general de Costa Cruceros”. Retomando lo referido a las operaciones, señaló: “De a poco se fueron sumando más grupos de jóvenes, y posteriormente alumnos de prestigiosos colegios porteños. Entre 1983 y 1985, aproximadamente, efectuábamos dos salidas semanales -de siete buses cada una- los miércoles y sábados desde la antigua cancha de Argentinos Juniors. Así fueron los inicios del esquí en Argentina, hasta que más adelante ya comenzaron a viajar las familias, se crearon otros centros de invierno y la venta del esquí se fue organizando hasta llegar a los tantos canales que tiene en la actualidad”. Por último, Suárez sostuvo: “Para nosotros fue un gran aprendizaje, que nos permitió insertarnos en el sector, disponer de un medio de vida y crecer como profesionales para, más tarde, poder ejercer cargos de mayor jerarquía”.

Deja tu comentario