Montenegro

El tesoro del Adriático

Uno de los países más jóvenes del mundo asombra por el vertiginoso crecimiento turístico que tuvo en los últimos años. A las bellezas naturales –playas sobre el Adriático y su región de montañas– adiciona una atractiva oferta cultura, ciudadelas medievales y una agitada vida nocturna.

“Permítanme comunicarles que Montenegro, por voluntad de sus ciudadanos, vuelve a ser independiente”, anunciaba el primer ministro montenegrino Djukanovic en mayo de 2006. Y así los locales inundaron las calles con las banderas rojas con el dragón dorado. El 55,4% de los ciudadanos había votado a favor de la independencia de Serbia. Así se iniciaba una nueva era, que tendría su corolario dos meses más tarde, cuando la República de Montenegro se convertía en el estado miembro número 192 de las Naciones Unidas.

A casi una década de este hecho histórico, Montenegro encontró en el turismo uno de los sectores económicos más dinámicos y con mayor crecimiento. De hecho, el país se fue consolidando como uno de los principales puntos turísticos de la región.

Recursos naturales no le faltan: sólo la costa montenegrina del Adriático mide más de 295 km. de largo y cuenta con 72 km. de playas. A lo que adiciona pueblos medievales muy bien conservados, una atractiva agenda cultural, el ritmo cosmopolita de la ciudad capital y un excelente desarrollo en infraestructura turística.

DESTINOS CONSAGRADOS.

La capital de Montenegro, Podgorica, es el centro cultural y comercial del país, y una de las puertas de ingreso a Montenegro. Supo ser un asentamiento romano y albergó durante años una atrapante herencia histórica, pero la Segunda Guerra Mundial fue devastadora para la ciudad. Por eso la fachada que se puede apreciar hoy es de una urbe renovada y moderna, dado que la mayoría de sus edificios pertenecen a la segunda mitad del siglo XX.

Algunos de los hitos más grandiosos y que vale la pena visitar son el puente del Milenio y la catedral de la Resurrección del Cristo, ubicados muy cerca del centro.

Mientras que algunos de los pocos monumentos antiguos que quedaron intactos son las fortalezas turcas del siglo XV y el castillo del rey Nikolay Negush, edificado en el siglo XIX. Hoy el palacio cuenta con una preciosa galería de arte, así que los visitantes pueden disfrutan tanto del interior suntuoso, como de las obras de escultores y pintores locales. La construcción religiosa más antigua es la iglesia de San Jorge, del siglo XII. Además, se preservó un complejo arquitectónico de la época romana, y una ciudad antigua llamada Doklei, de la que quedan ruinas de templos antiguos, termas y foros.

Asimismo, Podgorica alberga parques, teatros, edificios culturales, una excelente oferta gastronómica y grandes centros comerciales para los amantes de las compras.

Por su parte, Budva (otro de los destinos más convocantes) es uno de los balnearios famosos por el esplendor de su naturaleza, los elegantes edificios antiguos y su completa agenda de eventos culturales, principalmente vinculados al arte. Por todos estos motivos es un destino ideal para disfrutar en familia y un sitio donde se puede entrar en contacto con la idiosincrasia montenegrina.

Además, todos los años se lleva a cabo el festival “Canción del Mediterráneo”, en cuyo escenario se presentan los cantantes europeos y locales más famosos del momento. Además, tiene lugar el festival de teatro de Budva-Grad, que fue ganando con los años reconocimiento internacional.

En este territorio, que también fue colonia del imperio romano desde hace varios años, los arqueólogos realizan excavaciones en busca de piezas históricas. Por citar un caso, durante la construcción de un hotel fueron encontradas dos necrópolis griegas y romanas, con sus respectivos adornos y artefactos antiguos.

La ciudad está dividida en Budva Vieja y Nueva. Esta última está repleta de construcciones modernas y es considerada un centro de negocios y entretenimiento. Allí abundan los centros comerciales, restaurantes y cafés. La Ciudad Vieja, rodeada por una muralla de piedra, es el centro histórico. Entre los lugares de interés hay que destacar a la iglesia de San Juan, la de Santa María y la Santísima Trinidad.

Más allá de estos atractivos, no hay que dejar de lado que Budva está en una región costera y alberga una de los mejores balnearios del Adriático. A lo que suma propuestas de turismo aventura y una destacada oferta de hospedaje, gastronomía, clubes, casinos y discotecas.

LA PERLA DE LOS BALCANES.

Kotor es una ciudad costera en la zona sur de la Dalmacia y el mayor atractivo de la costa montenegrina. Ubicada al pie de los Balcanes, al fondo del fiordo más austral de Europa, esta preciosa ciudad amurallada fascina al visitante con su arquitectura veneciana y callejuelas intrincadas. El pintoresco casco antiguo de la ciudad se encuentra totalmente amurallado y fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, luego de la impecable restauración que se le realizó en 1979.

La ciudad de Kotor se desarrolla escalonadamente desde la costa hasta la Fortaleza de St. Ivan, a 260 m. de altura. Este escarpado y sinuoso camino de 1.426 escalones permite alcanzar una de las mejores vistas de la bahía de Boka Kotorska.

Un pasado en manos de turcos, venecianos, eslavos, franceses, austro-húngaros y griegos, hacen que la cuidad albergue rastros de la historia de Montenegro. Entre ellos la catedral y los edificios que rodean la plaza de St. Tripun.

Asimismo, entre los atractivos naturales se encuentran las playas cercanas a este fiordo y el monte Lovcen, declarado Parque Nacional y Reserva Natural.

LO EXCLUSIVO.

Para el segmento de alta gama Montenegro alberga una propuesta imperdible: la península de Sveti Stefan. Se emplaza a sólo cinco kilómetros de Budva y está unida a la costa por una estrecha escollera.

Esta antigua aldea de pescadores es, desde los años 60, un paradisíaco enclave turístico privado. Las casas han sido convertidas en posadas y restaurantes, mientras un majestuoso hotel-casino domina el paisaje.

Para ingresar a esta ciudadela hay que pagar una entrada que ronda los € 10, pero vale la pena la visita por la belleza de las callecitas, las terrazas con vista al mar y el aroma perfumado de sus olivos.

Datos útiles

Traslados: están disponibles varios servicios de trenes locales y regulares. Los servicios nocturnos con coches cama son cómodos pero muy demandados por eso se recomienda reservar con anticipación. El Eurail Global Pass y el Eurail Select Pass se pueden usar en Montenegro; son válidos para todos los trenes operados por los ferrocarriles nacionales.

Clima: en la costa el verano es caluroso y seco, y el invierno es moderado y lluvioso. Los mejores meses para visitarla son de junio a agosto, cuando la las temperaturas rondan de 25° C a 28° C. Asimismo, las temperaturas son más frescas en las zonas montañosas en verano; mientras que el invierno es muy frío y se producen importantes nevadas.

Moneda: euro.

Idioma oficial: montenegrino.

Informes: info@visit-montenegro.com.

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