Chile

Viaje a la Isla de Pascua, un auténtico museo al aire libre

A 5 hs. de vuelo desde Santiago, la isla de Pascua ostenta más de 1.000 esculturas, centros ceremoniales y un sinfín de leyendas.

La isla de Pascua (Chile) oscila entre el mito y la realidad que fueron tejiendo sus ancestros y hoy se devela en sus inmensas esculturas tan perfectamente delineadas. Denominadas moais, estas estatuas se parapetan frente al mar infinito y al viento que sopla tenazmente, subsistiendo a través del tiempo. Aun quedan dudas sobre su construcción, pero es apasionante indagar en las diversas leyendas que se alimentaron en torno a ellas.

Además de este pasado que sigue en pie, la isla de Pascua es escenario de una cultura viva, cuyas expresiones más características se dejan ver en la danza, la artesanía y la gastronomía.

El núcleo poblacional más importante se encuentra en la capital, Hanga Roa. Pero más allá de este conglomerado, la isla está conformada por una geografía intrincada originada por la actividad volcánica.

¿Qué son los moais?

Si bien forma parte de la V región de Chile, la isla de Pascuatambién conocida como Rapa Nui- está separada del continente por 3.700 km., es decir, 5 horas de vuelo desde Santiago. Se trata de la isla habitada más remota del mundo y por eso parece inaccesible, pero la distancia no es un escollo y vale la pena pasar unos días para descubrir la huella que dejó una de las culturas mas complejas del planeta, comparable con la egipcia, inca o maya que se desarrolló en condiciones extremas de aislamiento.

En el pasado la sociedad Rapa Nui se componía de una serie de grupos de parentesco unilineal, dirigidos por un rey, descendiente directo de los dioses creadores. Cada unidad social ocupaba un territorio, donde estaba el centro religioso, político y social de la familia. Bajo el altar ceremonial, denominado ahu se veneraban a los ancestros deificados, representados por estatuas de piedra, llamados moais. Junto a estas figuras se encontraba una explanada o plaza de reunión para las actividades comunitarias, así como viviendas, habitadas por personas de alto rango.

Actualmente subsisten más de 900 de estas estatuas de la isla de Pascua y 270 ahu o altares, decorando el borde costero y sacralizando parte de los terrenos interiores. Estos monumentos contribuyeron a la creación de las leyendas, pues sólo es increíble pensar en el traslado de esos colosos que pesan toneladas en recorridos de hasta de 16 kilómetros.

Entre los atractivos fundamentales, figura Tahai, un conjunto de altares con finalidades ceremoniales, donde se encuentran las bases de la casa bote y los restos del arqueólogo Williams Mulloy. Mientras que el moai del norte es característico por sus ojos de coral blanco puestos por resolución del consejo de ancianos.

Otro de los sitios imperdibles es Ahu Akahanga, lugar de entierro del rey Hotu Matua, cuya plataforma contiene 13 moai de 5 a 7 metros que está decorada con piedras de color rojo y petroglifos erosionados. Más cercano al mar se encuentra un moai de 2 metros que intentaron llevarse los navegantes.

Pero el moai más grande de la isla, de 11 m., se erige en Ahu Te Pito Kura, que fue transportado desde Rano Raraku. Además, el sitio es ideal para realizar ecoturismo y turismo aventura en sus hermosas laderas. En tanto en Tongariki se encuentra la plataforma funeraria de 200 m. de largo y 15 estatuas, que es la más importante de Rapa Nui. Son característicos los moai y pukao en el frente y en el costado de la plataforma.

Paseos en la isla de Pascua.

La isla de Pascua nació por la emergencia de los volcanes Maunga Terevaca, Poike y Rano Kau, originando una singular flora de 34 especies y una fauna muy singular cuyo exponente más característico es la gaviota manutara.

Además, son escenarios de diversos vestigios arqueológicos, como el caso del volcán Rano Raraku, que ostenta a lo largo del Camino del Moai más de 300 monumentos. De forma ovalada con un cráter en la cima, la laguna interior es otro interesante atractivo, que tiene 50 m. de profundidad.

Por su parte, el volcán Rano Kau, localizado al sur de la isla, cuenta con una laguna interior de 1 km. de diámetro y 280 m. de profundidad que posee una vegetación compuesta principalmente de totora y juncos.

Otras áreas de la isla están cubiertas de grandes flujos recientes de lava y campos rocosos que corresponden a la meteorización de flujos más antiguos y la acción permanente de la erosión. Existen numerosas cuevas y tubos de lava subterráneos, utilizados en épocas prehistóricas como viviendas permanentes, sitios ceremoniales y funerarios o refugios en tiempos de guerras intertribales.

La escarpada geografía también se pone de manifiesto en sus costas, la mayor parte formando acantilados, sin bahías ni arrecifes de coral que generalmente funcionan de protección a las playas.

Sólo Anakena, en la costa norte, tiene una playa de arenas blancas y amplia, con cálidas aguas de color turquesa. Su interés radica en la presencia de los ahu Ature Huki y el Nau Nau, restaurados en 1954; y en que fue el lugar donde desembarcaron los grupos expedicionarios del primer rey de la isla, Ariki Hotu Matua, originando un importante centro poblacional de notable organización social, política y cultural.

Además de la isla de Pascua, hay otros destinos de Chile igualmente fascinantes.

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